La casa de los endemoniados de la Ribera
¡Hola! 👋 Barcelona, 1674. Cuando caía la noche, varias personas comenzaban a llegar a una casa de Barcelona. No acudían allí para rezar una misa ni para confesarse. Según los testimonios que acabarían llegando hasta la Inquisición, eran personas consideradas poseídas por el demonio. Y quien las esperaba dentro era Josep Faura, sacerdote de Santa Maria del Mar. Los exorcismos no se celebraban en la iglesia. Faura los practicaba en su propia casa. Entrada la noche se encendía una vela sobre una mesa y los supuestos endemoniados se sentaban alrededor. Todos debían mantener la mirada fija en la llama. Sobre aquella misma mesa había tres libros y varias bandas sacerdotales. Faura colocaba aquellas bandas sobre los hombros de los asistentes y después sobre su propia cabeza y sus hombros. Entonces comenzaban las oraciones. El sacerdote seguía, según declararon los testigos, las fórmulas establecidas en el Rituale Romanum, el manual de ceremonias de la Iglesia que indicaba, entre otras cosas,...