La novicia encerrada bajo el convento de las Jer贸nimas
¡Hola! 馃憢
El 27 de enero de 1885, La Vanguardia public贸 una historia que corr铆a por Barcelona y que el propio peri贸dico presentaba con cautela. Se hablaba de un posible crimen cometido dentro de un convento de monjas.
Seg煤n aquel relato, frente al jard铆n del convento viv铆a un matrimonio. La mujer estaba embarazada y un d铆a sinti贸 el deseo de comer unas naranjas que crec铆an en el huerto de las religiosas. Su marido intent贸 conseguir alguna, pero le respondieron que aquellas naranjas "no se daban ni se vend铆an".
As铆 que esper贸 a que anocheciera y decidi贸 entrar por su cuenta.
Despu茅s de saltar la tapia, el hombre escuch贸 un ruido y se escondi贸. Desde all铆 vio salir del convento a cuatro monjas acompa帽adas por un cura. Todos caminaron hacia el fondo del jard铆n y desaparecieron de su vista.
Poco despu茅s regresaron, pero hab铆a algo que no encajaba: el cura segu铆a all铆, pero solo volv铆an tres monjas.
La cuarta hab铆a desaparecido.
Cuando todos entraron de nuevo en el edificio, el hombre comenz贸 a registrar aquella parte del huerto hasta encontrar una compuerta. Al levantarla, descubri贸 lo que La Vanguardia describi贸 como "una especie de subterr谩neo, o mejor, de pozo".
Desde all铆 abajo se escuchaban gemidos.
Horrorizado, regres贸 a su casa, busc贸 a su hermano y ambos volvieron al convento. Entre los dos consiguieron sacar de aquel "inmundo subterr谩neo" a una joven novicia que segu铆a viva, aunque se encontraba, seg煤n el peri贸dico, en "lastimoso estado".
No se sabe cu谩nto tiempo llevaba all铆 ni con qu茅 intenciones la manten铆an encerrada y oculta en aquel lugar, pero su estado no parec铆a compatible con un encierro de unas pocas horas. Su aspecto deb铆a de ser terrible.
Todo apunta a que hab铆a pasado all铆 d铆as, quiz谩 incluso semanas, malviviendo en unas condiciones que hab铆an deteriorado seriamente su cuerpo. Nunca se sabr谩 qu茅 hab铆a comido, qu茅 hab铆a bebido ni qu茅 hab铆a sufrido mientras permanec铆a en aquella oscuridad.
Y todav铆a hab铆a algo peor. Seg煤n la misma informaci贸n, el padre de la novicia hab铆a recibido desde el convento una carta anunci谩ndole "la muerte repentina de su hija".
Mientras su familia la cre铆a muerta, ella segu铆a viva bajo aquel jard铆n, deterior谩ndose dentro de un pozo o subterr谩neo del que quiz谩 nunca habr铆a salido si aquel hombre no hubiese entrado aquella noche en busca de unas naranjas.
La Vanguardia dej贸 claro que no pod铆a confirmar la historia y termin贸 escribiendo: "As铆 se nos ha contado. No salimos garantes de la noticia". Pero el rumor se extendi贸 con enorme rapidez.
D铆as despu茅s, Jaume Piquet escribi贸 La monja enterrada en vida o Secrets d'aquell convent.
Con el paso del tiempo, el relato fue cambiando. La noticia original no hablaba de una monja metida en un ata煤d y cubierta de tierra, sino de una joven encerrada viva en un subterr谩neo o pozo.
Sin embargo, aquella historia acab贸 transform谩ndose en la de una religiosa enterrada en vida, una versi贸n todav铆a m谩s terrible que termin贸 fij谩ndose en la memoria de Barcelona.
Nunca se demostr贸 que el episodio ocurriera exactamente como se cont贸.
Pero la historia que circul贸 en 1885 ya era suficientemente angustiosa: una joven viva bajo un convento, encerrada en un lugar inmundo, en un estado lamentable, mientras su propio padre hab铆a recibido la noticia de que estaba muerta. Y si nadie hubiese escuchado aquellos gemidos, quiz谩 aquella compuerta no se habr铆a vuelto a abrir.
Fuentes:
La Vanguardia, 27 de enero de 1885, p. 603 (p谩gina 3 de la edici贸n digitalizada.
Jaume Piquet, La monja enterrada en vida o Secrets d'aquell convent.

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