El poltergeist de Gràcia: el terror del número 43

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Barcelona, noche del 10 de febrero de 1935. En el número 43 de la calle Francisco Giner, en el barrio de Gràcia, una familia comenzó a escuchar unos golpes extraños. Nadie sabía de dónde procedían. De pronto, un cajón salió despedido de un mueble y cayó al suelo sin que, aparentemente, nadie lo tocara. 
Aquello solo era el principio de una pesadilla que acabaría aterrorizando a los habitantes de la finca.

En aquella vivienda residía la familia Montroig. El padre trabajaba como vigilante nocturno y se encontraba fuera de casa. Su esposa, su suegra y sus dos hijos fueron testigos de unos sucesos que no tardaron en desatar el pánico. Avisaron al vigilante, al sereno y a varios vecinos, que registraron las habitaciones sin encontrar nada extraño. Pero apenas se marcharon, los golpes regresaron y continuaron hasta el amanecer.

Durante los días siguientes, los fenómenos se multiplicaron. Según los testimonios de la época, las sillas caían y parecían levantarse solas, los tenedores salían disparados y los relojes se detenían inexplicablemente. Los cristales vibraban y en el patio interior comenzaron a caer piedras. Algunos niños aseguraban haber visto sombras blanquecinas deslizándose por los pasillos.

El miedo se extendió por todo el edificio. La policía acudió a inspeccionar la finca, pero no consiguió descubrir el origen de aquellos sucesos. El caso llegó a la prensa y la periodista Ana María Martínez Sagi publicó un reportaje en la revista Crónica el 24 de febrero de 1935. También el fotógrafo Carlos Pérez de Rozas documentó aquella casa que se había convertido en motivo de inquietud.

Había, además, una circunstancia singular: el hijo menor de los Montroig estaba enfermo. Años después, algunos investigadores plantearon una posible relación entre el muchacho y los fenómenos, aunque nunca se demostró.

Finalmente, varios inquilinos abandonaron sus viviendas, incluida la familia Montroig. Y entonces, tan misteriosamente como habían empezado, los golpes cesaron y los objetos dejaron de moverse. Nunca llegó a esclarecerse qué había ocurrido realmente.

Más de noventa años después, el edificio continúa en pie, en el número 43 de la calle Francesc Giner. Sus balcones y su portal siguen formando parte del paisaje cotidiano de Gràcia, pero entre aquellas paredes quedó escrita una de las historias más inquietantes de la Barcelona de 1935.

¿Fue un engaño, una sucesión de extrañas coincidencias o algo que nadie consiguió explicar?

📸 Edificio del número 43 de la calle Francesc Giner, escenario de los sucesos de 1935. Fotografía propia,  hacia 2021

Fuentes y documentación:

- Crónica, 24 de febrero de 1935. Reportaje de Ana María Martínez Sagi.
- Eugenio Fernández Barallobre, «El duende de la calle Francisco Giner de Barcelona», Una historia de la Policía Nacional, 1 de agosto de 2020.

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