¿Quién era Martín de Langa? El misterio del primer foco de la peste de Barcelona.
Hola! 🙋♂️
Miquel Parets comenzó su relato sobre la peste de 1651 con una frase que resume como pocas la mentalidad de aquella época:
"Teníem en aquell temps en Catalunya les tres plagues majors que Déu pot enviar a un poble, que eren fams, pesta i guerra."
Para los barceloneses del siglo XVII, aquellos tres males eran los peores castigos que podían caer sobre una ciudad. Y, por desgracia, Barcelona llegó a conocerlos todos.
Al avanzar en la lectura del manuscrito encontré un nombre que, en ese momento, no significaba nada para mí.
Martín de Langa.
Parets escribía:
"...en una casa del carrer Nou, que·s deya Martín de Langa, que era cego, s'i morí una donzella, parenta de sa muller..."
Aquella casa, situada en el actual carrer Nou de Sant Francesc, fue el primer foco oficialmente reconocido de la peste de 1651.
Anoté el nombre y seguí leyendo.
Después, mientras consultaba su nombre, apareció en un impreso de 1641 sobre la Guerra dels Segadors.
Al pie del documento podía leerse:
"Martín de Langa, ciego, hijo de la ciudad de Calatayud."
Fue ahí cuando comenzó esta investigación.
¿De verdad podía tratarse de dos personas distintas?
Dos hombres llamados Martín de Langa.
Los dos ciegos.
Los dos relacionados con Barcelona.
Y separados únicamente por diez años.
¿Cuántos Martín de Langa ciegos podían existir en aquella época?
Hasta donde he podido investigar, no he encontrado ningún documento que demuestre que eran la misma persona. Pero tampoco he encontrado ninguno que permita descartarlo.
Si realmente ambos Martín de Langa eran el mismo hombre, su nombre quedó ligado a dos acontecimientos fundamentales de la historia de Barcelona: la Guerra dels Segadors y el comienzo de la gran peste de 1651. Probablemente, Martín Langa nunca imaginó tanto infortunio, tanta desgracia.
Después de eso, el rastro de Martín de Langa desaparece de la documentación que he podido consultar.
Puede que algún día aparezca el documento que una definitivamente ambas historias.
Hasta entonces, seguirá siendo una de esas coincidencias históricas demasiado llamativas como para ignorarlas.


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