La casa dels "ossos de la mort" (huesos de la muerte).


Hola! 🙋‍♂️🦴

A mitad de la calle de les Carretes, de Barcelona, según la tradición popular, existió una casa conocida por un nombre que aún hoy provoca inquietud: la Casa de los Huesos de Muerto. No se trataba, al menos en apariencia, de una vivienda cualquiera, sino de un establecimiento donde se trabajaban huesos para obtener distintos productos de uso industrial y químico.

En aquella casa se decía que se elaboraban sustancias como el "negro animal" —carbón obtenido de huesos calcinados, muy utilizado en la época como filtro y decolorante, especialmente en el refinado del azúcar— y el "fum d’estampa" (también conocido en la época como "negro de humo"), un pigmento carbonoso obtenido por combustión incompleta y empleado en tintas, imprentas y otros usos artesanales.

Las comadres del barrio aseguraban que allí no se trabajaban huesos cualquiera, sino huesos de difuntos. Corría el rumor de que algunas personas, aprovechando la noche, desenterraban cadáveres de los fosales, llenaban sacos con restos humanos y los llevaban a vender a esa casa, donde —según se decía— se pagaban a peso de oro. El temor era tal que había quien evitaba pasar por delante y quien, al hacerlo, se santiguaba como para evitar alguna maldición.

También se contaba que existía otra casa donde se recogían los huesos que la gente arrojaba a las basuras. Con ellos se fabricaban diversos productos, y entre los más inquietantes figuraba el azúcar, siempre según el decir popular. Cuando no se reunía la cantidad de huesos necesaria, la rumorología iba más lejos: se afirmaba que se recurría a los foseros, que facilitaban restos procedentes del cementerio.

El vecindario llegó a relacionar aquella actividad con efectos inquietantes. En determinados momentos, quizá por el hedor de los huesos en proceso o por causas nunca aclaradas, los vecinos más próximos sufrían llagas en los labios y grandes boqueras. Para evitar protestas o preguntas incómodas sobre la procedencia de la materia prima, se decía que desde la casa se repartía gratuitamente azúcar, el mismo que, según la creencia popular, se obtenía de aquellos huesos.

Nada de esto puede demostrarse documentalmente. 

Lo que ha llegado hasta hoy es un relato transmitido de boca en boca, donde una actividad industrial real se mezcla con el miedo a la muerte, la desconfianza y la imaginación colectiva, hasta dar forma a una de las historias más oscuras asociadas al trazado de la calle de les Carretes 📸.

¿Crees que estas historias nacían solo del temor popular o que, detrás del rumor, pudo haber una realidad que nunca llegó a dejar rastro escrito?

¡Te leo! 🖤

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