El caso de Maria (1405): esclavitud, justicia y libertad en la Barcelona medieval
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En el año 1405, el rey Martí I, conde de Barcelona, recibió en su palacio barcelonés a una esclava cristiana llamada Maria. El nombre, como ocurría a menudo, probablemente no era el suyo de origen: al llegar a la ciudad, muchas personas esclavizadas recibían un nombre más común en el entorno local.
Maria explicó ante el monarca que Agnesona, una mujer de Barcelona con cierta posición social y considerada su “propietaria”, la había vendido por 50 florines, haciendo constar que era sarracena. Aquella afirmación no solo era falsa, sino determinante desde el punto de vista legal, ya que la esclavitud se justificaba en gran medida por la condición religiosa de la persona sometida.
El caso fue llevado a juicio. Maria pudo demostrar que era cristiana, que nunca había sido sarracena e incluso que había sido cristiana libre antes de caer en manos de su supuesta dueña.
La causa llegó así a una instancia excepcional: la deliberación directa del rey
Martí "l'Humà", resolvió que, dado que Maria llevaba más de tres años sirviendo a esta mujer, los gastos que se alegaban por su compra y traslado ya estaban sobradamente compensados.
En consecuencia, ordenó que fuera liberada de inmediato y reconocida como persona libre. Además, concedió a Francesc Foix, quien había comprado a Maria creyendo la información facilitada por Agnesona, el derecho a demandarla por engaño.
Un elemento fundamental para entender cómo Maria pudo defenderse incluso cuando aún era esclava es la existencia en Barcelona de la figura del procurador de los miserables, una especie de defensor de oficio destinado a asistir jurídicamente a personas sin recursos o en situación de extrema vulnerabilidad.
De esta figura ya se había hablado en alguna entrada anterior del blog, y su intervención ayuda a comprender cómo casos como este podían llegar a los tribunales pese a las enormes desigualdades sociales de la época.
Este episodio no pone en duda la existencia de la esclavitud en la Barcelona medieval, pero sí muestra que había límites claros, y que no todo valía.
En algunos casos concretos, como el de Maria, la justicia podía actuar cuando se demostraba un engaño y cuando la persona afectada lograba hacerse oír ante los tribunales.
Este relato está basado en un trabajo de la historiadora medievalista barcelonesa María Teresa Ferrer i Mallol, una de las principales especialistas en esclavitud y sociedad urbana en la Corona de Aragón.
¿Conocías este caso o te ha sorprendido que una esclava pudiera acudir a la justicia en la Barcelona medieval?


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