La t铆a Caterina, alcahueta del carrer de les Ramelleres
¡Hola! 馃懟
En el carrer de les Ramelleres, en el Raval de la Barcelona, la tradici贸n situ贸 durante a帽os la casa de una mujer cuyo nombre se pronunciaba en voz baja: la t铆a Caterina. Fue recordada como alcahueta (dedicada a facilitar relaciones il铆citas), y la memoria popular le atribuy贸 la perdici贸n de no pocas j贸venes.
Entre ellas destac贸 una muchacha conocida por su devoci贸n. Joven y agraciada, acud铆a con frecuencia a rezar a una capilla de la iglesia del Pi. All铆 repar贸 en ella la t铆a Caterina, que comenz贸 a observarla con atenci贸n, buscando la manera de ganarse su confianza.
El enga帽o lleg贸 un d铆a cualquiera. La vieja fingi贸 ser la encargada del altar ante el que la joven acostumbraba a orar. Mientras la muchacha rezaba, simul贸 rellenar la l谩mpara de aceite y dej贸 caer el setrill sobre el vestido que llevaba puesto, una prenda nueva, estrenada aquel mismo d铆a, que qued贸 arruinada al instante.
El disgusto fue inmediato. La t铆a Caterina la tranquiliz贸 con palabras amables y le asegur贸 que conoc铆a un jab贸n capaz de devolver al vestido su buen estado tras unas cuantas enjabonadas. La invit贸 entonces a acompa帽arla a su casa. La joven, ignorante de la verdadera condici贸n de aquella mujer, acept贸 sin recelo.
Una vez dentro, la anciana la encerr贸 con llave en una habitaci贸n. Despu茅s sali贸 en busca de un hombre al que hac铆a tiempo hab铆a prometido presentarle a una joven hermosa. Cuando este lleg贸 a la casa, la t铆a Caterina abri贸 la puerta de la estancia y le dijo, sin rodeos:
“Aqu铆 tienes la joya que deseabas”.
Pero el hombre result贸 ser el propio padre de la joven. Viudo y a煤n joven, nunca habr铆a podido imaginar que le ofrecieran a su propia hija bajo aquel enga帽o.
El caso fue puesto en conocimiento de la justicia. La t铆a Caterina fue condenada a ser pasada “B貌ria avall”, una pena p煤blica e infamante que consist铆a en exponer al reo al escarnio popular. Seg煤n se recuerda, fue la 煤ltima persona que sufri贸 este castigo en Barcelona.
As铆 qued贸 fijado su nombre en la memoria de la ciudad. No como leyenda amable, sino como advertencia. En una calle del Raval marcada desde antiguo por la marginalidad y los oficios turbios, Barcelona record贸 que incluso en tiempos duros hab铆a l铆mites que no pod铆an cruzarse impunemente.
*Ilustraci贸n de "La tia Caterina" tomada del blog "Altres Barcelones".


Comentarios
Publicar un comentario