Un Sweeney Todd barcelonés.

En el carrer Pou de la Figuera (foto) número 14, en el barrio de la Ribera de Barcelona tenemos la leyenda de un barbero que tenía su negocio justo al lado de un hostal. En este hostal se servía una carne que se decía que era la más jugosa de la ciudad, y la gente recorría kilómetros para probarla. Tenía un éxito tremendo. Pero esta carne tenía un secreto... y es que su suave y nuevo sabor era por ser carne humana.

Sí, el barbero degollaba a demanda del hostelero, que al ver incrementado su negocio, también incrementaba sus necesidades de carne.

El barbero sentaba a sus clientes, y elegía a los que veía más sanos, una vez sentados, les cortaba el cuello y accionada una palanca que hacía que la silla se volcara hacia atrás y el incauto cliente cayera por una trampilla hacia un sótano (2da imagen) 

Ahí el hostelero los desangraba, limpiaba y descuartizaba. Después, ya en su hostal, los cocinaba y los servía, en forma de guiso, obteniendo un éxito rotundo entre sus clientes, que no habían probado nunca antes una carne así. 
Alarmadas ante tantas desapariciones, los investigadores descubrieron la truculenta alianza y detuvieron y condenaron a muerte al barbero y al hostelero y derribaron el hostal y la barbería. 


Tremenda historia, ¿verdad? 😰🤦‍♂️

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